viernes, 17 de septiembre de 2010

Propuestas de trabajo e inclusión social en torno al Proyecto Furman

15/09/2010



Luego de un año y medio de su reapertura el emprendimiento panaderil Sara María Furman logra imponer una impronta diferente y con saldo positivo. El saldo positivo es el resultado de un arduo trabajo interdisciplinario en el cual los jóvenes son los protagonistas. De manera conjunta, entre la sociedad civil y el gobierno provincial, nuevos proyectos laborales y de inclusión social comienzan a desarrollarse en torno a la panadería.

Jóvenes operarios, pertenecientes al Programa de Capacitación Laboral del Ministerio de Desarrollo Social, internos de la cárcel de Las Flores, beneficiados con el régimen de salidas laborales, y personas que recientemente han recuperado la libertad, elaboran diariamente una amplia variedad de productos panificados.

Desde su reapertura el emprendimiento aumentó un 150% su producción. La misma se distribuye diariamente en ocho comedores comunitarios y copas de leches de la ciudad de Santa Fe. Las instituciones son; Vecinal de barrio Roma, Movimiento Los Sin Techos, Caritas, Geriátrico San Vicente de Pauls, Asociación Ideas, Taller de la Escuela Pizzorno, Casa Beata Clara Bossata, y Asociación Civil Madre Teresa de Calcuta.

Talleres de capacitación

Actualmente, siete jóvenes asisten a los talleres de capacitación en panadería que se dictan por la mañana en las instalaciones cedidas por la Fundación S. M. Furman. De lunes a viernes, desde las 5:30 y hasta el medio día, elaboran el pan que luego es distribuido en las instituciones antes mencionadas.

En el turno de la tarde, desde el mes de abril, todos los lunes y jueves se capacitan jóvenes entre 16 y 20 años. Las actividades están a cargo de Sebastián, quien pertenece al grupo de jóvenes que se ha capacitado en el oficio de panadería en el inicio del Proyecto Furman. El joven tiene 27 años y en sus ratos libres hace changas de albañil y jardinería.

“Mi intención es trasmitir lo que yo aprendí a los chicos para que puedan tener una salida laboral concreta. Me gusta porque están muy interesados en lo que les enseño, no faltan nunca y ya se largan solos a usar las máquinas y los hornos. Siempre quieren aprender más, yo ya les enseñé lo básico del oficio y ahora estamos tratando de incursionar en otras técnicas.”, expresó Sebastián.

“Si bien es su primera experiencia en este rol, su desempeño superó ampliamente las expectativas, ya que manifiesta seguridad, apertura y disposición hacia sus compañeros”, afirmó la terapista ocupacional a cargo del turno de la mañana, Fernanda Olivo.

Los chicos provienen de diferentes barrios de la ciudad; Centenario, Varadero Zarsotti y Santa Rosa de Lima. Los mismos fueron convocados a través del programa Volver a la Escuela, El Refugio y Libertad Asistida.

Recientemente, tras la consolidación del grupo inicial, se incorporaron jóvenes de otros barrios como ser; Alto Verde, San Lorenzo y San Pantaleón, motivo por el cual fue necesario dividir el grupo para lograr una mejor dinámica en los encuentros.

Este espacio cuenta con la compañía de un equipo técnico conformado por una Trabajadora Social y una Terapista Ocupacional, quienes llevan a cabo entrevistas personales con aquellos chicos que así lo deseen, y articulan acciones con las escuelas y Centros de Acción Familiar (dependientes del Ministerio de Desarrollo Social) de distintos barrios de la ciudad, Justicia Penal Juvenil, El Refugio, y con instituciones relacionadas a la problemática abordada según sea necesario.

Las situaciones de chicos que requieren abordar su realidad de manera más específica, son acompañados de manera personalizada y se complementa con visitas domiciliarias, u otras acciones pertinentes.

“Conocer a los chicos es fundamental, escuchar cuáles son sus expectativas y motivaciones personales respecto a las capacitaciones. A pesar de que existen situaciones personales y familiares que dificultan la continuidad en alguno de los jóvenes, se ha observado que en general se encuentran comprometidos con la tarea, de a poco se van identificando con el espacio y representa para varios de ellos un lugar de pertenencia y contención”, sostuvo la Terapista Ocupacional a cargo del turno de la tarde María Belén Rastelli.

Carlos tiene 21 años y pertenece, junto con Sebastián, al grupo inicial del Proyecto Furman. “Yo trabajaba en una panadería, me quedé sin trabajo y tuve la bendición de poder ingresar a la Fundación. Mi intención es seguir capacitándome en el oficio y salir adelante. Tengo familia, 3 hijos y estoy pensando a futuro, este es el principal ingreso. Para mi ya es un trabajo, una responsabilidad pero también pienso en poder conseguir en algún momento algo mejor y dejar este lugar para que otros chicos puedan pasar por la experiencia que yo pude vivir en la Furman”.

En el período transcurrido los jóvenes han participado, además de los encuentros semanales, de diferentes actividades realizadas por Programas pertenecientes al Ministerio de Desarrollo Social como ser la actividad organizada en torno al aniversario del Proyecto FURMAN, el cual contó con la presencia de las autoridades provinciales. En las actividades de “La Compañía de la media luna” y los encuentros de jóvenes en el CEDEPRO también estuvieron presentes.

La Trabajadora Social Silvia Aguirre, miembro del equipo de trabajo afirmó; “participar de estas actividades fue una experiencia muy gratificante, ya que les ha permitido estar presentes de una manera diferente; elaboraron bizcochos y tortas negras para compartir con el resto de los jóvenes, con un mérito adicional que fue haber ido un sábado a las 8 de la mañana para concretar esta participación”

Es importante destacar que los chicos también participaron del Curso de Manipulación Higiénica de Alimentos brindado por la municipalidad de la ciudad de Santa Fe, en el marco del Programa de Seguridad Alimentaria, cuya certificación será de gran utilidad a los efectos de renovar las Libretas Sanitarias.

Salida laboral

Desde el Ministerio de Desarrollo Social se están realizando gestiones junto a la Gerencia de Empleo del Ministerio de Trabajo de la Nación, el Ministerio de Trabajo de la Provincia, la municipalidad de la ciudad de Santa Fe y Centro de Industriales Panaderos de Santa Fe para poder brindar una salida laboral a los jóvenes ya formados en el oficio.

Además, se está trabajando en la posibilidad de generar emprendimientos con este grupo de jóvenes.

“La solidaridad y el compromiso ciudadano son es uno de los elementos más importantes para construir una sociedad mejor; no se trata de entregar lo que a uno le sobra, sino de tener una visión integradora. Ésta es justamente la lógica que delinea el proyecto de la Panificadora, dado que sin participación, no hay solidaridad y no hay cambio”- reflexionó Pablo Farías, Ministro de Desarrollo Social de la provincia.

Colaboraciones

En el marco del Convenio de colaboración firmado en abril entre el Gobierno de la Provincia de Santa Fe y la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA), el Proyecto Furman ha recibido donaciones de Harina por parte de la Cámara de Industriales Molineros y productos Dánica a través de FAIPA, y se encuentra a la espera de la colaboración y las capacitaciones provenientes de la Escuela de Panadería de la Compañía Argentina de Levaduras de Calsa.

En tanto, en el mes de agosto, dos de los jóvenes comenzarán a asistir a los cursos de Pastelería y Facturería ofrecidos por la Escuela de Pasteleros perteneciente al Sindicato de Obreros Pasteleros y Confiteros de Santa Fe.

En tal sentido – Farías recordó – se tiene “el compromiso de las federaciones y de los centros panaderos de Santa Fe y de Rosario para extender esta experiencia en otros lugares; y la ampliación de la producción, que comenzó con la elaboración de pan y hoy ya se hacen pizzas, facturas y productos dulces de calidad”.

La historia

El 15 de abril de 1988 la Fundación Sara María Furman inaugura la Panificadora, para abastecer diariamente con pan a familias en el Barrio Obrero Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Santa Fe.

A fines del año 2000 a raíz de la grave crisis política, institucional y social por la que atravesó la Argentina la Panificadora debió cerrar sus puertas.

Luego la crecida del Río Salado, en abril de 2003, inundó los barrios del oeste de la ciudad, arruinando el establecimiento y los equipos de panificación de la Fundación.

El 15 de abril de 2009, con el apoyo del gobierno de la Provincia de Santa Fe, la Panificadora Sara María Furman pone nuevamente en funcionamientos sus máquinas, produciendo a diario pan destinado a instituciones. -

Extraído de: http://www.santafe.gov.ar/index.php/web/content/view/full/101908